Como reina poderosa, sentada en su trono. La Gran Madre mira amorosa a los hijos que su vientre ha parido. Coronada con la Luz del Amor eterno e incondicional. Engorda su vientre con el crecimiento dulce del hijo, tanto físico como espiritual.
Su vientre engorda al sentir como el embrión, se convierte en feto, el feto en bebé…Y más adelante, el bebé, en niño, el niño en adolescente y el adolescente en hombre.
Madre de Amor que traga y engorda su vientre con el sufrimiento de los hombres, redonda como Venus ancestral. Protectora y recogedora de la sangre de sus amados hijos, sangre derramada, por el dolor y el sufrimiento que da la vida.
Bendita tú seas, entre todas las mujeres, por ser Madre, Tierra, Gaia
Tras el tiempo de barbecho, La Madre Gaia, estira sus brazos desperezándose al fin. Ya es tiempo de preparar tu vientre, Madre, para que nazcan los nuevos frutos.
Y las manos del agricultor preparan tu vientre, él, con amorosa paciencia ha esperado un largo tiempo para que de ti, nazcan los frutos.
Y expande sus semillas sobre ti.
Y espera.
El sabio agricultor no te fertiliza en cualquier momento. El conoce los designios y te sembrará en el tiempo propicio para que su cosecha tenga éxito.
Y pasa el tiempo, y tú, Madre Gaia, le regala el fruto de su trabajo. Tú, Madre, que pareces dormida y pasiva, dentro de ti la dulce actividad hace que por fin, su cosecha de los frutos.
Como Perséfono, liberada al fin, de las garras del Hades, expande primavera y Luz por tu cuerpo, Madre.
Es tiempo ya, de cosecha, es tiempo de parir la vida.
Es tiempo de que tu silencio resuene en el corazón del Peregrino
Cuando la creatividad explota de gusto, nace la fertilidad. Y de ambas nace un bebé hermoso que se llama Sueños…Quizá, sea femenina, entonces se le llama Esperanza, pero del vientre de la Emperatriz nace un cuerpecito que algún día crecerá. Como crece el musgo, o la hiedra…que parecen siempre pequeños y un día ocupan un gran trozo de nuestra casa.
La figura de autoridad (que no la Autoritaria), muestra su pecho poderoso,talmente, mira tú, como el pecho de Xenia, La Princesa Guerrera…Pero ésta Princesa, Sacerdotisa Hechicera, se ha reconvertido, en Reina Guerrera, que mata por amor…que muere por amor.
Y la Madre se puede encontrar en cualquier lado, en cualquier ocasión. Y la Madre es hermosa, bella como lo es la primavera en la que todo florece…
Os voy a contar un cuentecito, que un día escuché en el simpático “Barrio Sésamo”, siendo yo muy chiquita:
“Había una vez un peque se había perdido y lloraba por su mamá, todos los del pueblo quisieron ayudar al peque y le preguntaban datos sobre su madre:
-Cómo es tu mamá?
Y el peque contestaba:
– Mi mamá es la mujer más hermosa del mundo.
Y todos los del pueblo le presentaron a las mujeres más bellas del pueblo y alrededores, y él peque decía:
– No, no, mi madre no es esta, mi madre es todavía más hermosa.
Los del pueblo estaban hechos un lío porque le habían traído a las mujeres más bellas que nadie se podría imaginar.
Y , un día, el niño señaló a una mujer. Era, pequeñita, bajita, morena, de cara vulgar y anodina. Y al peque se le iluminó la cara. Señaló a aquella mujer entusiasmado y exclamó:
– Ésa,ésa es mi madre.
Todos los del pueblo miraron al peque sorprendidos y le dijeron:
-Pero esta no es la mujer más bella del mundo, es una mujer muy normal.
Y el niño respondió:
– MI MADRE ES LA MUJER MÁS BELLA DEL MUNDO.


